La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que las enfermedades crónicas son la mayor amenaza para la salud humana. A nivel mundial, 3 de cada 5 personas mueren a causa de enfermedades inflamatorias crónicas, entre las que se incluyen los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades respiratorias, los trastornos cardíacos, el cáncer, la obesidad y la diabetes. Y lo que es peor, se prevé que las enfermedades asociadas a la inflamación crónica aumenten de forma constante durante los próximos 30 años.
En primer lugar, ¿qué es la inflamación?
La inflamación es una respuesta natural y necesaria del sistema inmunitario del organismo ante una lesión, una infección u otras situaciones, como una intervención quirúrgica. Se trata de un proceso biológico complejo en el que intervienen diversas células inmunitarias, vasos sanguíneos y moléculas de señalización que actúan de forma coordinada.
La inflamación aguda es una respuesta a corto plazo en una parte del cuerpo y suele ser beneficiosa para la curación. A través del proceso de inflamación, el cuerpo elimina la infección, se deshace de las células dañadas y pone en marcha el proceso de reparación.
Signos y síntomas comunes de la inflamación
- Dolor: La inflamación suele provocar dolor localizado como consecuencia del aumento del flujo sanguíneo, la hinchazón de los tejidos y la presión sobre los nervios.
- Hinchazón: la acumulación de líquido y de células inmunitarias en la zona afectada provoca hinchazón o edema.
- Enrojecimiento: el aumento del flujo sanguíneo hacia la zona inflamada puede provocar enrojecimiento y calor.
- Calor: La zona afectada puede estar más caliente que los tejidos circundantes debido al aumento de la circulación sanguínea.
- Pérdida de función: La inflamación puede afectar al funcionamiento de los tejidos u órganos afectados, lo que provoca una disminución de la movilidad o la función.
- Fatiga: La inflamación sistémica, que afecta a todo el cuerpo, puede contribuir a la sensación de fatiga y malestar general.
- Fiebre: como respuesta a una infección o inflamación, el cuerpo puede elevar su temperatura para crear un entorno menos favorable para los patógenos.
- Dolor de cabeza: La inflamación en la región de la cabeza o el cuello puede provocar dolores de cabeza.
- Rigidez: La inflamación puede provocar rigidez en las articulaciones o los músculos, especialmente en afecciones como la artritis.
¿En qué se diferencia la inflamación crónica?
Por otro lado, la inflamación crónica es una respuesta inflamatoria prolongada y descontrolada. Puede persistir durante semanas, meses o incluso años. A diferencia de la inflamación aguda, la inflamación crónica daña el organismo y está asociada a diversas afecciones de salud, entre ellas enfermedades autoinmunes, alergias y enfermedades crónicas como las cardiovasculares y la artritis.
¿Qué desencadena la inflamación crónica?
La inflamación crónica desempeña un papel importante en muchas enfermedades comunes. Entre ellas se incluyen la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la artritis y las enfermedades articulares, las alergias y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Hay varios factores que agravan la inflamación crónica.
- Infecciones persistentes: Las infecciones crónicas que el sistema inmunitario no puede erradicar por completo pueden provocar una inflamación continua.
- Trastornos autoinmunes: afecciones en las que el sistema inmunitario ataca por error a los propios tejidos del organismo, lo que provoca inflamación crónica.
- Factores ambientales: la exposición prolongada a contaminantes ambientales, toxinas o sustancias irritantes puede desencadenar la inflamación crónica. En el caso de algunas personas muy sensibles, esto puede incluir productos químicos de uso común para la limpieza del hogar o incluso algunos artículos de higiene personal. < li data-mce-fragment="1">Estrés: El estrés crónico puede afectar al sistema inmunitario y contribuir a la inflamación. Desde un punto de vista médico, el estrés no solo se refiere al estrés mental, sino también al estrés físico provocado por infecciones, lesiones u operaciones.
¿Hay formas de reducir la inflamación crónica?
Las tres principales formas naturales de reducir la inflamación crónica son mejorar la alimentación, perder peso y hacer ejercicio con regularidad. También existen nutrientes beneficiosos, valorado suplementos a base de hierbas y dietas antiinflamatorias de uso común.
